Centro Terapéutico

¿Mujeres en la ciencia?

“¿Cómo es esa historia de la reina de las abejas?, preguntó intrigado Sousa.


En la Antigüedad no se sabía cómo nacían las abejas. Los sabios, como Aristóteles, inventaron teorías disparatadas. Se decía, por ejemplo, que las abejas venían del vientre de los bueyes muertos. Y así durante siglos y siglos. Y todo esto, ¿sabe por qué? Porque no eran capaces de ver que el rey era una reina.”
*


¿Y si te dijera que las cosas no han cambiado tanto desde la Antigüedad?


Seguro que te suena aquello del androcentrismo ¿verdad? El varón como medida de todas las cosas. Me atrevería a decir que si hay un tema donde las abejas siguen sin tener reina es el campo de la medicina, así que hoy vamos a hablar del androcentrismo médico y cómo se extiende a la salud mental.


El cuerpo a partir del cual se han definido los síntomas de las distintas enfermedades ha sido históricamente el masculino, y los resultados se han extrapolado sin tener en cuenta las diferencias biológicas. ¿Qué sucede cuando una mujer tiene, por ejemplo, un infarto? Sucede que muchas no acuden a tiempo a los servicios de salud, o que no las diagnostican correctamente, porque no se asocian las náuseas y los vómitos (entre otros muchos síntomas más allá del dolor opresivo en el pecho) con enfermedades cardiacas.

En cambio, encontramos que las enfermedades exclusivamente femeninas, como la endometriosis, tardan mucho tiempo en diagnosticarse (unos 8-10
años de media) porque el dolor menstrual “es normal” y el tema, en pleno siglo XXI, sigue siendo tabú. Y así, una larga lista de trastornos con mayor incidencia en mujeres: migrañas, varices, depresión, osteoporosis, fibromialgia…

El androcentrismo va más allá del diagnóstico y se extiende al tratamiento.


En un artículo al respecto, la doctora Carme Valls-Llobet explica que, aunque las mujeres metabolizan los fármacos de forma diferente, “lo habitual es que demos las mismas dosis de medicamento a todos los adultos, y eso hace que la mujer esté más medicada de lo que necesitaría, porque sabemos que los metabolizan diferente por farmacocinética pero los conocimientos que llegan a los médicos están sesgados porque aún no hay ciencia suficiente”.

Raül Andero nos recuerda que la neurociencia está centrada en el cerebro masculino, y esa falta de paridad en los ensayos clínicos podría estar teniendo repercusiones inimaginables:


“Si tenemos en cuenta que durante décadas se han desarrollado fármacos usando solo animales machos, lo lógico es pensar que en la farmacia hay medicamentos que pueden tener efectos diferentes o incluso opuestos por sexos, aunque no se haya demostrado.”


¿Qué hacer ante esta situación? ¿Seguir consumiendo dosis potencialmente inapropiadas? ¿Seguir confiando en experimentos con animales que reproducen la falta de paridad de las sociedades humanas?


¿Qué opinas al respecto? Nos encantará leer tus comentarios.

*Manuel Rivas. «El lápiz del carpintero».

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1 comentario en “¿Mujeres en la ciencia?”

  1. César López Roldán

    Os felicito por este lúcido e interesante articulo 👏🏼👌🏼😊
    Todos venimos de una reina 🙏🏼❤️
    Muchas felicidades por vuestro nuevo blog, y mucha futuro.

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