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Yo atraigo, tú atraes, pero el universo está a otra cosa.

El pensamiento positivo reduce los bloqueos mentales, las rumiaciones, el estrés, y mejora nuestra capacidad de afrontar situaciones difíciles. Ahora, por sí mismo no materializa nada. Atribuir a nuestros pensamientos más optimistas la capacidad de modificar la realidad física, es un caso grave de apofenia, que no es una enfermedad, sino esa creencia tan generalizada (entre otras cosas, gracias a la “ley de la atracción”) de que hay un significado detrás de los datos aleatorios.