Soy una mujer de mentira

Podríamos resumirlo en que los hombres no hacen trabajos “de mujeres” porque son más precarios y menos prestigiosos, y nosotras no hacemos trabajos “de hombres” porque no nos sentimos seguras. No responde a ninguna predisposición genética ni a ningún hábito adquirido en las cavernas, sino a nuestra socialización diaria.
Ultrafeministas y ultraindignadas

Nunca es un buen momento ni son buenas las formas. Nunca te va a gustar que te digan lo que no quieres oír. Nadie se levanta de la cama pensando que ojalá le digan que es un macho ideológicamente indistinguible de Torrente, por mucho que haya invertido en marketing pijiprogre.