Gracias por no ser una mierda de tío

No vas a violar a una mujer inconsciente porque eres buen tío, pero que lo hagan tus amigos no te importa, porque tú ya te sientes buena persona por haber dicho que no. ¿Para qué vas a denunciar hoy a la mano que te dará de violar mañana?
Nos vuelven locas

A esa mujer que te jode la vida, que te arma un escándalo en la calle, que te quiere sacar hasta el último céntimo que te quede en el bolsillo, la has vuelto loca tú, machista, con tu maltrato.
Soy una mujer de mentira

Podríamos resumirlo en que los hombres no hacen trabajos “de mujeres” porque son más precarios y menos prestigiosos, y nosotras no hacemos trabajos “de hombres” porque no nos sentimos seguras. No responde a ninguna predisposición genética ni a ningún hábito adquirido en las cavernas, sino a nuestra socialización diaria.
La negra, la blanca y la mora

Los secretos no son “inconfesables” porque sí. Nos han enseñado que de ciertas cosas no se habla. “Los trapos sucios se lavan en casa”. Entonces, ¿qué hace Trump presumiendo de su omnipotencia para agarrar a las mujeres por el coño? ¿Qué hace un Manolo cualquiera cantando que te va a partir el culo en dos?
8M 2023

Aún no puedo quitarme la decepción de haber visto imágenes de proxenetas y puteros bajo paraguas rojos, o un cartel que sostenía un putero y que decía: “SI ERES FEMINISTA, ESCUCHA A LAS PUTAS” y el dibujo del paraguas rojo. Todo esto en la marcha convocada por la Comisión 8M.
Musas rebeldes, no. Santitas racistas, sí.

Cuando pensabas que los pajes de Alcoy cubrían las ansias de blackface de España entera (este año, con la participación de entidades solidarias como Cruz Roja), la comparsa Las Santitas ganó el carnaval infantil de Cádiz.
La xenofobia buenista

Nadie dijo que deconstruirse fuera fácil, pero sin duda es un trabajo imprescindible. No se trata de pedir perdón para frenar el linchamiento en redes ni de cortarse un centímetro de flequillo en un gesto de hipersororidad. Se trata de cambiar el mundo revisando nuestra propia parcela.
Ultrafeministas y ultraindignadas

Nunca es un buen momento ni son buenas las formas. Nunca te va a gustar que te digan lo que no quieres oír. Nadie se levanta de la cama pensando que ojalá le digan que es un macho ideológicamente indistinguible de Torrente, por mucho que haya invertido en marketing pijiprogre.
Sobreproteger no es consentir

Decimos “consentir” cuando en realidad hablamos de sobreproteger. Limitamos su libertad haciendo cosas que pueden hacer por su cuenta, y les evitamos situaciones “peligrosas” (que no son más que parte de la vida misma), para luego quejarnos de que no hacen nada porque se lo hemos consentido todo.
¿Quién decide qué?

Lamentablemente, esto no es nuevo. Hay otros muchos libros de texto donde sólo se hablaba de relaciones heterosexuales, “hombre” como genérico de “persona”, familias nucleares occidentales, salvajes estilo “conguitos” y europeos salvadores, por la misma razón: “por falta de espacio” para contar otras cosas.