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Centro Terapéutico

8M 2023

Aún no puedo quitarme la decepción de haber visto imágenes de proxenetas y puteros bajo paraguas rojos, o un cartel que sostenía un putero y que decía: “SI ERES FEMINISTA, ESCUCHA A LAS PUTAS” y el dibujo del paraguas rojo. Todo esto en la marcha convocada por la Comisión 8M.

Musas rebeldes, no. Santitas racistas, sí.

Cuando pensabas que los pajes de Alcoy cubrían las ansias de blackface de España entera (este año, con la participación de entidades solidarias como Cruz Roja), la comparsa Las Santitas ganó el carnaval infantil de Cádiz.

La xenofobia buenista

Nadie dijo que deconstruirse fuera fácil, pero sin duda es un trabajo imprescindible. No se trata de pedir perdón para frenar el linchamiento en redes ni de cortarse un centímetro de flequillo en un gesto de hipersororidad. Se trata de cambiar el mundo revisando nuestra propia parcela.

Ultrafeministas y ultraindignadas

Nunca es un buen momento ni son buenas las formas. Nunca te va a gustar que te digan lo que no quieres oír. Nadie se levanta de la cama pensando que ojalá le digan que es un macho ideológicamente indistinguible de Torrente, por mucho que haya invertido en marketing pijiprogre.

Sobreproteger no es consentir

Un gallo y una gallina miran a un huevo colocado en un cochechito de bebé

Decimos “consentir” cuando en realidad hablamos de sobreproteger. Limitamos su libertad haciendo cosas que pueden hacer por su cuenta, y les evitamos situaciones “peligrosas” (que no son más que parte de la vida misma), para luego quejarnos de que no hacen nada porque se lo hemos consentido todo.

¿Quién decide qué?

Lamentablemente, esto no es nuevo. Hay otros muchos libros de texto donde sólo se hablaba de relaciones heterosexuales, “hombre” como genérico de “persona”, familias nucleares occidentales, salvajes estilo “conguitos” y europeos salvadores, por la misma razón: “por falta de espacio” para contar otras cosas.

Yo atraigo, tú atraes, pero el universo está a otra cosa.

Atribuir a nuestros pensamientos más optimistas la capacidad de modificar la realidad física, es un caso grave de apofenia, que no es una enfermedad, sino esa creencia tan generalizada de que hay un significado detrás de los datos aleatorios. 

El postparto mágico de Alicia Sierra

No venimos a hablar de cómo la policía no da ni una ni de lo fácil que parece montarse el atraco del siglo (por favor, dejad de dar ideas para delinquir, que andamos muy mal de pasta), sino de lo más inverosímil de toda la serie: el postparto de Alicia Sierra. 

Que pin, que pan…

Puede que haya cierta confusión en torno a la educación sexual. ¿Qué es? ¿Qué no es? ¿Es suficiente con el pin parental para garantizar que nuestras criaturas no ven porno en las escuelas?